domingo, 16 de octubre de 2011

RATONCITO PÉREZ


Para que no se pierda nuestro diente entre las sábanas, qué mejor que guardarlo en su bolsita.

Investigando un poquito, he encontrado en la web oficial del ratoncito Pérez, de dónde procede esta leyenda. Quién no se acuerda de aquellas meriendas en las que se te quedaba el diente pegado en el bocadillo de foie gras, es decir, el fuagrás de toda la vida. Qué tiempos aquellos...

Cuentan las viejas tradiciones de las primitivas sociedades agrarias que las madres ofrecían a los ratones que crecían entre el grano los dientes de leche de sus hijos. Con ello buscaban aunar la fertilidad de sus campos con el crecimiento de unos niños fuertes y sanos.

En definitiva, los viejos ritos y creencias de la madurez y de los ciclos de la naturaleza.

En todo el mundo hay tradiciones que recogen, con algunas variantes, estas creencias y costumbres.

En general en las culturas de ámbito mediterráneo, en Francia, por ejemplo, también se habla de un roedor, en este caso llamado Petite Souris (ratoncito). En ámbitos de influencia anglosajona (EEUU, Inglaterra, Australia y Filipinas) nos encontramos con el Hada de los Dientes (Tooth Fairy).

Es curioso el caso de Canadá, país que comparte ambos ámbitos culturales, anglófilo y francófilo, y en el que coexisten los dos tipos de personajes, siempre depositando un regalo o moneda debajo de la almohada de sus pequeños amigos. En otros países, como Bulgaria, son las abuelas las que por la noche se ocupan de tan bonita tarea, mientras en Noruega el diente se deja en un vaso. A la mañana siguiente el pequeño encontrará unas monedas en su lugar.

http://www.ratoncitoperez.com/la-tradici%C3%B3n/List/listing/2

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